Las calizas de Tenefuerte: El vestigio de un antiguo mar tropical

En la provincia de Cotopaxi, específicamente al noreste de La Maná, se localizan las calizas de Tenefuerte, las cuales se constituyen como una muestra importante de la evolución geológica de Los Andes, en el territorio ecuatoriano. Esta es la prueba de que en esta zona hubo un mar hace millones de años y es el registro geológico de un ambiente marino que existió hacia varios millones de años atrás.
Durante el Eoceno (56 hasta los 33.9 Ma), en las costas del Ecuador se albergaba un arco de islas con volcanes mayoritariamente submarinos. Alrededor de estas estructuras, el agua era muy tranquila, cálida y de poca profundidad. Estas condiciones fueron perfectas para que nacieran grandes arrecifes de coral y se acumularán capas de calizas.
Las calizas de Tenefuerte no son rocas comunes, se interpretan como registros de antiguos sistemas de arrecifes marginales (fringing reefs); es decir, conservan las huellas de un mar extenso y antiguo. Su formación se dio gracias a la interacción entre la actividad volcánica que dio nutrientes y calor, organismos vivos que usaron esos nutrientes para multiplicarse y crear conchas, y un hundimiento lento del fondo marino que les dio el espacio y el tiempo necesario para acumular sedimentos y soluciones químicas.
Miles de años después, con la interacción de las placas tectónicas que dio origen al levantamiento de la Cordillera de los Andes, el fondo marino fue progresivamente subiendo hasta ubicarse en la superficie, dejando a las calizas de Tenefuerte en el lugar que actualmente se ubican.
En la actualidad, las calizas de Tenefuerte, representan una fuente clave en la economía local, debido a que, gracias a su dureza y a su alta pureza de carbonato de calcio, son utilizadas para la fabricación de cemento y para la decoración ornamental.




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