• PETROENERGÍA

La salida del Ecuador de la OPEP


2 de octubre de 2019


Por: Fernando Santos Alvite



El País ha decidido separarse de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Decisión que ha causado polémica, unos a favor, otros en contra. Personalmente considero que es una decisión acertada, no hacíamos nada dentro de ella. Por nuestra producción marginal no teníamos ninguna influencia ni injerencia en sus decisiones. El papel del País se limitaba a asistir a las Conferencias de Ministros, muchas veces con inmensas delegaciones y firmar las Resoluciones. Con dos agravantes, el menor que nos costaba algún buen dinero el pertenecer a un Club tan exclusivo. Y lo verdaderamente grave era que al poner la Organización techos de producción a sus miembros, teníamos que limitar nuestra producción.


Si bien regularmente no hacíamos caso de esas limitaciones, las compañías petroleras serias, no se aventuraban a venir a invertir al Ecuador, por temor a que, encontrando importantes yacimientos no se les deje producir, aduciendo la cuota de la OPEP. Amenaza antes que realidad, pero que ahuyentaba la inversión en nueva producción.

Dando una ojeada a nuestra pertenencia a la Organización aparece que, para entrar y salir de ella, más que por consideraciones de orden petrolero, hemos actuado por circunstancias meramente políticas.


Cuando ingresamos en 1973, nuestra producción de petróleo, era pequeña, menos de 200.000 barriles al día, mientras que los otros miembros: Arabia Saudita, el Iran, el Iraq, ya producían millones de barriles por día. ¿Por qué ingresamos? En ese tiempo el Ecuador estaba gobernado por una dictadura militar de corte populista que adoptó el pomposo título de revolucionaria y nacionalista. Una de las principales causas de la dictadura había sido la oposición desatada contra los contratos petroleros firmados por los Gobiernos civiles de esa época. A los que tildaban de entreguistas y poco beneficiosos para el Estado.


Y es que en ese tiempo la lucha entre Países con petróleo, pero sin recursos para desarrollarlos y las compañías petroleras que si sabían producirlo, tenía un alto grado de ebullición. Las siete hermanas, como se llamaba a las grandes compañías petroleras, eran el cuco de los nacionalistas. Las enemigas públicas número uno. Y quien quiera que se considerara patriota tenía que odiarlas. La OPEP estaba en lucha contra las compañías. Había que aliarse con ella. No se meditó en que el Ecuador no jugaba en las grandes ligas de producción como los demás miembros, no era importante. Ser socio de la OPEP era darse una estela de buen revolucionario tercermundista. Y nos afiliamos al Cartel.


Algo obtuvimos en cuando a información y nos beneficiamos del ambiente mundial que creó la OPEP para subir los precios del petróleo. Aunque igual hubiera subido el precio de nuestro crudo así no hubiésemos sido miembros, pero mirando en retrospectiva de algo nos sirvió.


Pero en 20 años el mundo cambió. La OPEP, ante gran parte de la opinión mundial se convirtió en una pieza del ajedrez político internacional, que servía mayormente para avanzar las causas de los países árabes. El precio del petróleo era fijado por las reglas de oferta y demanda y por el juego de la Bolsa de Valores de Nueva York, más que por las decisiones de Viena, sede de la Organización.


De producir las dos terceras partes del petróleo mundial, cayó a un mero 30%. Es decir, su influencia y prestigio en buena medida se desvaneció. El Ecuador seguía siendo la última rueda del coche, el menor productor. Fue entonces que el Presidente Sixto Durán Ballén, tomó en 1.993 la decisión de retirarse. No solo porque, con justa razón, veía que no jugábamos ningún papel dentro, sino además por su simpatía con el pueblo de Israel, enemigo jurado de los países árabes.


En 2007 es electo Presidente Rafael Correa. Un admirador de Hugo Chávez, quien en su delirio de liderazgo mundial, creía que Venezuela podía utilizar la OPEP para incrementar el prestigio de su Socialismo del Siglo XXI. Y para ello necesitaba aliados dentro de la Organización, que le hagan coro, así es que ordenó a Correa que regrese el Ecuador. Y entonces, sin debate interno, sobre si era conveniente o no este retorno, se lo hizo. Para cumplir con las órdenes de Chávez.


Y la historia se repitió. Continuamos siendo los convidados de piedra. Para salir en la foto junto con los demás Ministros en las Conferencias, pero nada más. No teníamos ninguna propuesta, ni iniciativa, nos movíamos al son de los otros miembros más poderosos por su mayor producción. Ni añadíamos ni quitábamos cartel. Nuestra presencia era nula y el beneficio de ser miembro asimismo nulo. El mercado petrolero tenía otros actores principales. Los Estados Unidos y Rusia, por su enorme producción. Europa y Asia por su enorme consumo. Pero mientras fuésemos aliados de Chávez y Maduro, ni soñar en salirse.


Este Gobierno ha tomado la decisión de decirle hasta aquí nomás a la OPEP. Es una decisión pragmática. Al dejar de ser miembros nos ahorramos la cuota que debe ser de más de un millón de dólares al año. Les mandamos el mensaje a las compañías petroleras de que si vienen al Ecuador y encuentran petróleo no habrá limitaciones artificiales a la producción. Es un paso más hacia una economía de mercado, menos estatista.


Y de paso quedamos bien con nuestros amigos norteamericanos, quienes ven muy mal que a estas alturas de la historia todavía sobreviva un cartel de productores que, para que suban los precios del bien que produce, baje la producción. Esta es, una restricción del libre comercio que, de ejercerse por actores privados, merecería penas de cárcel. Pero como son Estados Soberanos los que toman las decisiones no les pasa nada. Entonces la decisión de salirse es acertada. No hacíamos nada siendo socios de la OPEP. No nos traía ningún beneficio y más bien algunos perjuicios.


Pero ojalá la historia no se repita pues, como en la Argentina, en las próximas elecciones pueden volver a ganar los de antes y decidir reingresar a la Organización. Sería un ridículo mayúsculo.


Ojalá esta vez sí, nuestro divorcio con la OPEP sea para siempre.

0 vistas

© 2019 PETROENERGÍA Power By Noon Asesoría Comunicacional Cía. Ltda.